"Mientras pueda usar mi voz para romper barreras religiosas, allí estaré"
La cantante israelí presenta su quinto disco internacional, 'Genes &
Jeans'
Albert Domènech | Barcelona | 17/03/2008 |
Conocida en Israel por su nombre, Achinoam Nini, Noa es la artista más
representativa de su país, tanto por su producción discográfica y conciertos como
por su activa participación en los actos a favor de la paz en el mundo. La cantante
presenta ahora, junto a su habitual pareja artística, Gil Dor, un nuevo trabajo
discográfico que potencia sus raíces yemeníes-su familia es originaria del Yemen- a
la vez que consolida su música que sirve de puente entre las culturas occidentales y
orientales. Genes & Jeans es el título de este álbum, el quinto de su carrera
profesional internacional.
-Conceptualmente el disco se define en base a dos palabras con significados
distantes, como son Genes (genes) y Jeans (tejanos). ¿Qué implica esta asociación en
la vida artística de Noa?
-Básicamente hemos querido jugar con la fonética inglesa, son dos palabras que
suenan igual pero que para mí son términos contrarios. Pero, a la vez, tienen un
punto de conexión entre lo que es el pasado y el futuro. Los tejanos son el futro y
el camino que tiene que seguir adelante y los genes son el pasado, ese es el punto
de unión. Creo que las buenas piezas de arte tienen este punto de contraste, y para
conseguir un buen producto artístico muchas veces es necesario partir de dos puntos
opuestos que deben coincidir para poder plasmar una buena obra de arte.
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-Veo en su discurso una línea existencial que también está presente en la mayoría de
las canciones del disco. ¿Estamos ante el disco más reflexivo e introspectivo de su
carrera?
-Todos los álbumes que he hecho son particulares, quizá este disco no sería el más
reflexivo de mi carrera, sino que lo que le diferencia de otros trabajos es la
introspección que hago dentro de mi propia familia. Recupero las raíces yemeníes y
es un hilo que se puede escuchar en todas las canciones. Muchas de ellas son temas
de origen yemení que están pasadas al inglés, es decir, son canciones hechas por
canciones. La mayoría de canciones de este Gens & Jeans están dedicadas a mi
familia. The eyes of love está dedicada a mi abuelo, o The balancing act que es un
tema que tiene a mi hijo como protagonista. También mi familia ha colaborado en las
grabaciones de algunas canciones, así que es un disco redondo en este sentido.
-¿Esta fusión étnica que se proyecta también en su música con la participación de su
pareja artística, Gil Dor, es el aspecto que más les diferencia con el resto de
artistas?
-Sí. Está claro que la mezcla artística y musical del inglés con mis orígenes
yemeníes es lo que nos hace especiales, es una transición muy suave a través de
estos vínculos culturales. Existen artistas que dotan sus trabajos de una
perspectiva mucho más lúdica, que conecte con gente de todo el mundo, basada en
melodías bastante armónicas. Nosotros hemos sabido encontrar nuestro propio lenguaje
musical, y eso es importante.
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-Pero usted ha hablado alguna vez de hacer música folclórica para una aldea global.
Su música también llega a todo el mundo…
-Sí, claro. Es una idea que nos inventamos hace unos años y defendemos que dentro de
esta aldea global existan una mezcla espectacular de estilos e influencias
musicales. Lo que nosotros pretendemos con esta idea es que nuestra música pueda ser
como un puente entre las culturas del este y del oeste.
-Genes & Jeans es su quinto álbum internacional pero ustedes ya han editado otros
trabajos discográficos en su país. ¿Qué diferencia hay entre estos discos y los que
sólo editan en su país de origen?
-Básicamente es una cuestión de lenguaje. Todos los discos internacionales se han
editado también en Israel, de hecho este último está teniendo una gran aceptación.
La verdad es que yo cuando hago música no pienso en si tendrá más salida en un país
o en otro, ni tampoco traduzco las canciones yemeníes al inglés, ni canto en inglés
para llegar a más gente. Me sale así, sin más.
-Gil Dor: Recuerdo que hace dos años hicimos un disco muy bonito, Napoli-Tel-Aviv,
donde había canciones napolitanas traducidas al hebreo. El esfuerzo de traducir las
emociones y la poesía de un autor a una lengua como el hebreo fue algo muy
gratificante pero muy complicado a la vez. Traducirlo del hebreo al inglés,
significaba un paso tan complicado que pensamos en dedicarnos a hacer otro álbum
(sonríe).
- Más allá del impresionante bagaje profesional que tiene a sus espaldas, hay algo
que destaca por encima de todo y es su contínua participación en todo tipo de
eventos que tengan a la paz como objetivo principal. Viendo como están las cosas en
algunas partes del mundo, ¿es la música la única esperanza para ustedes de ver
unidos a pueblos como el israelí y el palestino?
- Es una vía pero no es la única. La colaboración entre músicos israelíes y
palestinos es muy importante y bonita, pero hay una parte práctica dentro de este
proceso que hace que se tengan que implicar todos los actores, como la parte
financiera, los políticos y cada uno de nosotros de una forma individual. La música
puede ayudar pero, si no nos movemos, la música no podrá salvar por si sola la
situación.
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-Usted ha actuado ante personalidades tan diversas y distantes como el Papa Juan
Pablo II, el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, o los líderes políticos
de Palestina e Israel. ¿Ha recibido presiones tras actuar ante alguna de estas
instituciones?
- No, lo que pasa es que yo me he sentido muy rara al actuar delante de estas
personalidades que me estás citando, y otros más. Mientras pueda hacer servir mi voz
para romper barreras religiosas o para ayudar en procesos de paz, allí estaré.
-A veces ha tenido que pagar un precio caro por hacerlo. ¿Qué recuerdo guarda de
aquel 4 de noviembre de 1995 en el que asesinaron a Isaac Rabin en el histórico
concierto por la paz de Tel Aviv en el que usted participó?
- Fue un momento muy contradictorio. Por una parte, había una felicidad en el
ambiente porque parecía que en aquel momento se podía llegar a conseguir un proceso
de paz en mi país, pero en segundos todo se fue a la nada y las cosas cambiaron para
peor. De todas formas, me siento orgullosa de haber podido estar allí y de haber
podido hablar con Isaac Rabin y decirle todo lo que pensaba. Este capítulo me ha
servido para involucrarme todavía más en todas las causas que sirvan para defender
la paz en nuestro país.
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-¿Qué diferencia hay entre esa pequeña Noa que con ocho años componía canciones
sobre las personas sin hogar y las cucarachas y la Noa que tengo ahora mismo ante
mí?
- (Sonríe). Siempre he escrito sobre aquellas cosas que tengo alrededor, es por eso
que a los ocho años escribía temas sobre las cucarachas, que es lo que tenía a mi
lado. De alguna forma, ahora sigo escribiendo sobre todas estas cosas que me
envuelven, como mis hijos o mi familia, y también sobre lo que veo o siento. Y lo
que veo o siento siempre ha estado allí, así que sigo siendo la misma Noa de siempre
(sonríe).
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